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Crónica 30,

30- TAYIKISTÁN-1 (PAMIR)

Ruta : Ruta Gengis Khan | País : Tayikistán

¡OS  PRESENTAMOS A SU MAJESTAD  EL  PAMIR!
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"ESTO"... ES LO QUE TENEMOS QUE CRUZAR.
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Tras el terrible frío, la nieve y el hielo de Mongolia (en zonas a tan solo 2.300 m de altitud) no nos queríamos ni imaginar lo que sería intentar cruzar puertos de más de 4.000 m. en el PAMIR. De hecho, cuando llega el invierno las pistas se cierran y son intransitables hasta el deshielo de primavera.
Cuando ya estábamos a punto de abandonar esta etapa y dábamos por fracasada esta meta de la Ruta Gengis Khan resulta que el invierno está llegando con retraso al Pamir. Hará mucho frío pero las pistas y los pasos de montaña...son todavía transitables. Justo lo contrario que en Mongolia, que el invierno llegó adelantado y nos pilló de lleno.
No lo pensamos dos veces, cargamos mucha agua, provisiones, ponemos anticongelante al gasoil (ya no nos pillan dos veces en lo mismo, en Mongolia aprendimos la lección) y partimos con 4 bidones extra de combustible (80 litros de más nos darán una autonomía superior a 1.000 Km.).
Estamos listos, nos lanzamos hacia TAYIKISTÁN dispuestos a cruzar el PAMIR para continuar bordeando Afganistán por otro mito del Gran Himalaya: el HINDU KUSH.
¡Allá vamos!


¡YA ESTAMOS DENTRO!
Efectivamente, pasado el primer "muro blanco", las pistas altas no están todavía nevadas pero resulta que... hay avalanchas. Y lo que caen de las cimas no son precisamente "guijarros".
Pero hay que seguir... sin mirar atrás, perdón, sin mirar arriba.
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¡PRIMERA CIMA!



En el espectacular PAMIR superamos por primera vez los 4.000 metros de altitud, llegamos a los 4.282 METROS de ALTITUD pero no es la máxima cota que alcanzaremos en esta ruta por una cordillera que intenta arañar el cielo con sus puntiagudas cimas.
 El todoterreno consume más de lo habitual pero con la preparación de @ARC-Racing sube como un ibex por estas quebradas cimas. ¡Y la nieve no hace todavía su gran entrada en estas cimas! Tan solo la vemos como aisladas pinceladas blancas sobre este lienzo pardo. Es increíble que todavía los pasos no estén cubiertos de nieve y hielo en estas fechas.
Y afortunadamente, los 4.282 metros de altitud de este paso... no nos dan mal de altura. Somos de los afortunados que apenas nos afectan las alturas por debajo de los 5.000 metros (a menos que hagamos esfuerzos físicos porque la falta de oxígeno nos deja como si hubiésemos corrido una maratón, casi sin respiración). En una ocasión, en la cordillera Karakorum en Ladakh (Cachemira en La India), también perteneciente al sistema de los Himalayas o "Gran Himalaya" (al igual que el Pamir, Himalaya e Hindu Kush) cruzamos en 5 ocasiones cotas superiores a los 5.000 metros de altura. En esa ocasión sí que notamos molestias pero fueron en forma de dolor de cabeza y pesadillas por las noches. Poca cosa, hay personas que hasta tienen migrañas insoportables, vomitan, sangran por la nariz... De ahí la importancia de aclimatarse poco a poco a la altura progresivamente.
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A 3.900 m. de ALTITUD encontramos el legendario lago KARA-KUL... justo al ATARDECER.


La tarde estuvo nublada pero al terminar el día... la nubosidad se puso a coquetear con el sol otoñal sobre el lago y compusieron un baile caleidoscópico de tonos escarlatas que nos hizo salir del coche e ignorar el terrible frío nocturno que ya intentaba aplastarnos sin piedad.  
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**UN PROBLEMA... 14 HORAS DE OSCURIDAD BAJO CERO.
**UNA PALABRA MÁGICA... HOMESTAY.
**¿ESTAMOS JUGANDO AL ESCONDITE?



¿Dónde estamos tan sepultados por mantas en el suelo y casi tocando una estufa?
Hace un frío terrible, hoy hemos tenido 15º C BAJO CERO por la noche. Imposible acampar, no porque no podamos sobrevivir en la tienda-techo extremadamente abrigados, es porque son 14 horas de oscuridad y no podemos estar 14 horas inmovilizados casi vestidos dentro de los sacos de dormir. Sería para volverse loco.
Algunos lugareños han habilitado en sus propias casas algún rincón o habitación para los eventuales viajeros que pudiesen necesitar un techo. Todo es muy modesto y sencillo pero... ¡siempre tienen una estufa! ¡Eso es un sueño en estas circunstancias! Además de permitir una vivencia muy cercana con la población.





En Kara-Kul encontramos una de esas "homestay" y nos instalan en un gran salón entero cubierto de alfombras que dan belleza a la habitación y ayudan a aislar del frío. ¡Pero el salón esta helado al tener la estufa apagada!
No llega la electricidad a la aldea, tan solo tienen dos horas al ponerse el sol gracias a un generador de gasolina. Luego, cada casita se busca la vida. Donde estamos tienen una serie de bombillas de poca potencia conectadas a una batería de coche.
Nos cuentan que ahí pueden instalar hasta 10 personas bien apiñaditas pero claro, en esta época del año estamos solos. La habitación es grande, encienden la estufa enseguida pero la inercia térmica es difícil de vencer y sólo se nota el calor pegados a la estufa. Nos dan colchonetas finas para poner en el suelo, un montón de mantas y dos cojines bastante duros pero para nosotros es el paraíso (aunque por la mañana la espalda y cuello no estaban para muchos trotes).
Lo montamos todo bien pegado a la estufa de leña y nos dejan una provisión de madera, boñigas secas y rastrojos para la noche. A las tres de la madrugada nos despertamos helados. Ya se ha consumido toda la leña. Tenemos que salir de debajo de las mantas y encender la estufa partiendo de cero con nuestra linterna, tanto trajín y frío casi nos desvela pero finalmente logramos dormir dos horas más hasta que nos volvemos a despertar helados al amanecer pero ya no queda más leña. Nos quedamos quietecitos y hechos un ovillo hasta que oímos algo de trajín en la casa. Salimos de nuestra "sepultura" y con la ayuda de nuestros anfitriones traemos  más leña y encendemos de nuevo la estufa.
Nos invitan a unos tes, nos instalamos de nuevo pegados a la estufa y esperamos a que el sol haya disipado un poco el frío exterior.
La gran noticia es que al mezclar el gasoil con gasolina no se ha congelado y el todoterreno arranca a la primera con las dos baterías que tiene instaladas en el motor. Lo dejamos en ralentí 30 minutos antes de iniciar la exploración de los alrededores.

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LAGO KARAKUL, la vida RENACE con el SOL en este lago creado por el impacto de un METERORITO hace 5 MILLONES de AÑOS (mes arriba, mes abajo :-) )


 

Esta foto... ¿está al derecho o al revés? :-) :-)

Increíble efecto espejo.


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SANGRE HELADA



Los ríos, sangre de las montañas que da vida a todos los valles, tienen las horas contadas. Nos movemos por encima de los 4.000 metros de altitud y en breve el líquido elemento desaparecerá al cerrarse las costras de hielo y solidificarse hasta la próxima primavera. Al igual que nos pasó en Mongolia... estamos viviendo la transición al invierno. Todo un lujo porque esa transición es muy breve, el invierno llega como un mazo sobre un yunque.
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**¡¡¡ LLEGAMOS  A  LO  MÁS  ALTO !!!



**Hemos alcanzado el paso BAITAL. Sus 4.655 METROS DE ALTITUD marcan el punto más alto al que "treparemos" en la Ruta Gengis Khan.
En la Ruta de los Imperios superamos 5 veces los 5.000 m. de altitud en Ladakh (incluyendo el Kardung-La a 5.602 m.) pero era julio. Es una experiencia totalmente distinta al estar en la antesala del invierno, tanto desde el punto de vista paisajístico como humano y requiere una logística (¡y ropa!) totalmente distinta.



Como nos pasó en la cuna de Gengis Khan, al principio estábamos realmente preocupados por la climatología y luego... embriagados con la naturaleza.

ARAÑAZOS... DEL DIABLO.



Las llaman pistas pero son realmente finos arañazos en la roca, como si el diablo hubiese arañado con un dedo estas montañas y luego hubiese dicho... "ahora, cruzad por ahí".


Vamos avanzando por el Pamir, embrujados por el entorno pero el avance es con barrancos a nuestros pies, rocas sueltas sobre nuestras cabezas, piedras amontonadas sobre el vacío y cubiertas de tierra sobre las que hay que circular, tierra agrietada por riadas de agua...





¿Merece la pena avanzar penosamente por el PAMIR? La respuesta es inmediata, el gran Himalaya... vale cualquier esfuerzo que se haga para vivirlo. Quizás sea cierto que embruja al que lo pisa.




 

Resto de crónicas de la ruta

Acerca de los expedicionarios

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Te presentamos a tus compañeros de viaje

Vicente Plédel y Marián Ocaña son dos aventureros ceutíes con una prestigiosa trayectoria de rutas de exploración a través del mundo y entre los dos cubren todos los aspectos que requiere una expedición.